Las consecuencias del cambio climático hoy

El año 2015 será recordado como el año en que las consecuencias del cambio climático se comenzaron a salir de control y no es para menos, si durante décadas nos han advertido sobre las posibles consecuencias de nuestros actos de contaminación y abuso de recursos naturales, pero poco hemos hecho para revertirlas.

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El pasado 20 de julio, el ex director del instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA y actual profesor de la U. de Columbia, James Hansen, conocido por ser quien colocó el tema del cambio climático en el ojo público en el verano de 1988 al revelar sus dramáticas investigaciones, lanzó una nueva advertencia: el nivel del mar podría subir diez veces más rápido que lo que se había pronosticado, lo cual era 10 pies de altura para el año 2065.

Él, junto con un equipo de científicos llegaron a esa conclusión al encontrar un nuevo mecanismo de defensa natural en la Antártida. Sus datos indican que las capas de hielo se derriten a un ritmo “no lineal” en lugar de una fusión gradual, esto debido al aumento en las concentraciones de gases de efecto invernadero.

Eric Rignot, científico climático de la NASA y la Universidad de California y un co-autor del estudio de Hansen, dijo que la nueva investigación pronostica un aumento de dos grados centígrados de la temperatura global, lo cual aseguraría una verdadera catástrofe.

Si esto ocurriera el nivel del mar subirá más de tres metros. Nueva York, Miami, Londres y Shanghai, por ejemplo, serían inhabitables.

El estudio también confirmó que el cambio climático es complejo e impredecible. En contraste, algunas partes del océano se están enfriando y esto ocurre cerca de donde los glaciares se derriten excepcionalmente rápido.

Dado que las tormentas obtienen parte de su energía en la diferencia de temperaturas de los océanos, se puede esperar que junto con la elevación del mar nos enfrentemos a tormentas cada vez más fuertes.

Pese a que las proyecciones ya son bastante catastróficas, estos no son ni siquiera los cambios más perturbadores a los que nos enfrentaremos de seguir contaminando el mundo de esta manera.

Para conocerlos, debemos mirar lo que ocurre dentro de los océanos.

El desastre desde otra perspectiva

La vida marina se está trasladado al norte. El otoño pasado en la misma parte del Ártico en donde Shell planea perforar en busca de petróleo, los científicos federales descubrieron treinta y cinco mil morsas congregadas en una sola playa, un hecho sin precedentes. Esta es una señal de que el hábitat de esta especie es cada vez más difícil de encontrar.

Otra gran especie en peligro de extinción es el salmón. Para poner en perspectiva la importancia de esta especie se puede decir que sin ella no existirían los árboles más grandes del planeta debido a que una parte significativa del nitrógeno en los bosques de la costa oeste se remonta al salmón, que puede viajar cientos de millas río arriba para desovar.

El gobierno de California tuvo que tomar medidas drásticas trasladando salmón a aguas abajo en convoyes de camiones ya que los niveles de los ríos son demasiado bajos y las temperaturas demasiado altas para que esta especie pueda sobrevivir el trayecto.

Aunado a estos cambios drásticos en la vida marina se encuentra una dramática disminución de la base de la cadena alimenticia del océano, el plancton.

Stephanie Dutkiewicz del MIT, explica en un importante estudio que presentó en julio de este año que, debido a que los océanos absorben dióxido de carbono de la atmósfera y lo convierten en ácido carbónico, el PH disminuye y por lo tanto los océanos acidificantes generan un impacto dramático en la diversidad de plancton ocasionando que algunas especies dejen de existir y otras prosperen.

La acidificación tiene un efecto directo sobre los moluscos y otros animales marinos con cuerpo duro externo. La científica Nina Bednaršek realizó un estudio en donde encontró que a lo largo de la costa oeste las conchas de diminutos caracoles ya se están disolviendo y se asemejan a la coliflor o al papel de lija.

Por otro lado, durante los últimos dos años, un cambio persistente en los vientos sobre el Pacífico Norte ha dado lugar a lo que los meteorólogos y oceanógrafos llaman “la mancha”, esto es un parche altamente anómalo de agua tibia que se encuentra entre Hawai, Alaska y Baja California y el cual ha contribuido a arrojar el ecosistema marino en picada.

Vivimos en una época en donde la tecnología juega a nuestro favor, pero también en nuestra contra, gracias a ella somos testigos de la adaptación de las especies en tiempo real, pero por otro lado somos testigos también de su destrucción y las alteraciones que esto implica a nuestro ecosistema.

La variabilidad en el cambio climático ha sido tan elevada que las especies no han tenido tiempo de adaptarse a ella y desde hace varias décadas han comenzado a extinguirse de manera acelerada, hoy en día los seremos humanos corremos el mismo riesgo de extinguirnos que cualquier otra especie.

Los científicos que han estudiado estos fenómenos señalan que el acelerado aumento del nivel del mar, el calentamiento global y la acidificación de los océanos representan un problema para todo aquel que habite el planeta y parece ser que su “golpe final” será la extinción masiva.

Nos afecta y nos concierne

Aunque hablar del océano nos pudiera parecer un tema lejano, la realidad es que nos impacta directamente y es un tema que inclusive podría significar nuestra existencia o extinción.

La combinación excesiva de nutrientes ocasionados por la agricultura, los patrones de vientos anormales y el calentamiento de los océanos ocasionan lo que se conocen como “zonas muertas” estacionales en las regiones costeras, estas zonas se caracterizan por tener una baja cantidad de oxígeno y por lo tanto no ser aptas para albergar ningún tipo de vida.

La aparición de las regiones de bajo oxígeno se ha duplicado cada 10 años desde 1960 y según las estimaciones debería seguir creciendo en las próximas décadas a un ritmo aún mayor.

Hasta este momento este tipo de zonas inhabitables se han mantenido cerca de las costas, pero es muy probable que en el siglo XXI sea común que se encuentren en el fondo del océano.

Al volverse inhabitable el fondo del océano, las especies que hoy día lo habitan se verían obligadas a vivir más arriba y esta alteración ocasionaría lluvias más densas debido al exceso de nutrientes en el agua cálida que se evapora del mar.

El día a día

Demos un vistazo a algunos sucesos de los últimos meses, ocasionados por altas temperaturas nunca antes vistas y por el fenómeno de El Niño que se forma en el océano pacífico tropical y produce cambios abruptos en los patrones climáticos de todo el mundo.

Las olas de calor record en Pakistan y la India mataron a más de mil personas.

La selva del Parque Nacional Olímpico del Estado de Washington se incendió por primera vez en la historia.

El día más caluroso del que se haya tenido registro en el Reino Unido ocurrió este año en el mes de julio en Londres en donde el termómetro llegó a 98 grados Fahrenheit.

Los aguaceros han batido récord en Long Island, Phoenix, Detroit, Baltimore, Houston y Pensacola, Florida.

La solución

Y si bien todo lo que hemos mencionado suena un tanto al apocalipsis, es importante mencionar también que los científicos saben que todavía hay posibilidad de revertir el daño y evitar la catástrofe.

James Hansen, el decano de los científicos del clima, se retiró de la NASA en 2013 para convertirse en un activista climático. Pero a pesar de la penumbra del informe que acaba de publicar, Hansen todavía guarda un poco de esperanza. Eso es porque él sabe que el cambio climático tiene una sencilla solución: eliminar el uso de combustibles fósiles, lo más rápido posible.

En distintas ocasiones ha propuesto al Congreso de Estados Unidos que en alianza con el de China impongan un nuevo impuesto al carbono, que sea fuerte y que aplique también a las importaciones para que el resto del mundo no tenga más remedio que sumarse a la causa.

Por otro lado, un ex científico de la EPA argumenta que el dióxido de carbono no es solo un contaminante, sino que también es una sustancia tóxica y en general este tipo de sustancias tienen una larga esperanza de vida en el medio ambiente, causando un riesgo irrazonable.

Él propone que se deben plantar un gran número de árboles que ayuden a purificar el ambiente o restaurar humedales para enterrar el exceso de carbono bajo tierra.

Todos los científicos especialistas en el tema saben que, de tomarse alguna medida, aunque fuera de manera inmediata, el planeta tardaría años para revertir la curva y que se empiecen a notar cambios favorables. Mientras más tarde se ejecute una solución, menor posibilidad habrá de subsistir.

Aunque parece un reto muy difícil, quien conoce las consecuencias que se nos pronostican y que aquí presentamos, sabe que cuando todo parece perdido, salvar unas cuantas especies puede ser un gran triunfo.

Autor 

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

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Autor entrada: Pamela Saucedo

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

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