Políticas de ecología para salvar el planeta

El sistema productivo vigente a nivel planetario encamina al mundo hacia una crisis ecológica, si es que todavía no lo ha llevado a tal punto. El modelo que actualmente impera en todas las ramas de la industria global no se detiene frente a problemáticas ambientales. Y la situación podría llevar a un pronto colapso, capaz de poner en jaque la mismísima viabilidad de la raza humana.

Las consecuencias de una matriz que actúa sobre la naturaleza de un modo depredador son diversas y se manifiestan de distintos modos: calentamiento y catástrofes climáticas, proliferación de enfermedades, desplazamiento de comunidades, contaminación y exterminación de especies son apenas algunos ejemplos de una lista tan amplia como preocupante.

El escenario, entonces, amerita que alguien tome cartas en el asunto. La pregunta es quién o quiénes deberían encarar dicha tarea. Y la respuesta es sencilla: si bien cada individuo puede aportar un valioso grano de arena en la cruzada ecológica, las decisiones en serio salvadoras necesariamente tendrán que provenir desde los centros de poder internacionales. Es decir, desde los gobiernos que administran a los países más desarrollados. Son ellos quienes tienen la posibilidad y la responsabilidad de lograr grandes acuerdos para poner un freno a los actores económicos que destruyen al planeta.

¿Cuáles serían específicamente las políticas que se deberían instrumentar a nivel global para detener y revertir tan nocivo proceso? En el presente artículo proponemos un recorrido por tan sólo algunos temas que sin dudas deberían ser atendidos en ese sentido.

Disminuir la emisión de gases

gases_ecologiaLa emisión de gases de efecto invernadero está ligada principalmente al uso de combustible fósil como matriz energética de la industria global. Se trata de una problemática grave y que necesita ser abordada de manera urgente.

De mantenerse en los niveles actuales, se seguirá profundizando el cambio climático y sus derivaciones. Como producto de este fenómeno suceden muchas catástrofes naturales. También desplazamientos de comunidades enteras que ven modificado su ecosistema y arruinados sus términos de interacción con la naturaleza, por ejemplo a causa de largas sequías.

En 1997 las Naciones Unidas le dieron forma al llamado Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional que fijó como objetivo reducir paulatinamente la emisión industrial de seis distintos gases, especialmente de dióxido de carbono. Este convenio encontró desde un primer momento dificultades para ser implementado, principalmente por las trabas que interpusieron los países centrales. Sin ir más lejos, Estados Unidos es el principal actor contaminante y todavía no adhirió a la declaración. En buena medida, ello tiene que ver con los intereses económicos que se verían afectados en caso que se determine seguir un nuevo modelo energético.

Detener la despiadada deforestación

deforestacion_ecologiaInvestigaciones científicas señalan que hace ocho milenios la mitad del planeta estaba cubierta por bosques y selvas. Hoy la situación es bastante diferente: según cifras recientes difundidas por Greenpeace, cada año se acaba con la forestación de unas 13 millones de hectáreas. La problemática se sufre sobre todo en naciones sudamericanas y africanas. Los principales agentes depredadores son firmas multinacionales vinculadas al agronegocio.

La problemática conlleva una delicadeza sustancial: además de albergar nutrida biodiversidad, las superficies arboladas son los pulmones del mundo. La generación del oxígeno que respiran los seres humanos se da en buena medida en ámbitos naturales como el Amazonas, por mencionar una región que en la actualidad se ubica entre las más castigadas por la acción del ser humano.

A la hora de pensar en soluciones, habría que enumerar políticas como la protección por ley de determinadas zonas. También promover normas que ralenticen o directamente frenen la instalación de emprendimientos de cultivo a gran escala o papeleras. De cualquier estructura, en definitiva, que implique la tala indiscriminada.

Regular la matriz productiva de la industria alimenticia

En materia de producción de alimentos, los grandes desafíos ecológicos pasan por dos puntos:

Pesca sin control: Según datos de Greenpeace, el 40 por ciento de las especies de peces que habitan el Océano Atlántico están en peligro a causa de la pesca indiscriminada. Lo mismo corre para el 80 por ciento de las especies del Mar Mediterráneo.

Agronegocio: Organizaciones ambientalistas e investigaciones científicas han hecho foco de un tiempo a esta parte sobre los potenciales peligros de la agricultura a gran escala. El uso de semillas transgénicas y la aplicación irrestricta de agrotóxicos representan un riesgo cierto para la salud de las personas.

Ambas problemáticas mencionadas pueden ser atemperadas con regulación estatal. Por ejemplo, en algunos países está prohibido el uso de determinados agroquímicos. En otros, se delimitan estrictas zonas y temporadas de pesca industrial.  

Más vale tarde que nunca

Mucho trabajo por hacer, ¿verdad? Pero las opciones no dejan demasiado margen: o se toma el camino ecológico, o el planeta Tierra se irá convirtiendo en un escenario cada vez más hostil para el hombre y el resto de las especies que lo habitan. En definitiva, asoma impostergable la necesidad de de elegir entre el beneficio económico de determinados actores o la viabilidad humanitaria.

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Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

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Autor entrada: Pamela Saucedo

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

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