Lo más importante en terapias alternativas: la meditación

Uno de los factores que más afectan a las personas hoy en día tienen que ver con el estrés, la depresión, las angustias, las ansiedades, los conflictos del pasado no resueltos, los ataques de pánico, entre otros. Síntomas típicos de nuestros días. Las presiones laborales (sea por tenerlo o por no tenerlo), las expectativas personales, las preocupaciones desmedidas, las llamadas imposiciones sociales (el deber ser versus el ser), la sobreabundancia tecnológica en detrimento del contacto social -y otras más- podrían ser algunas de las causas que desencadenan los síntomas ya mencionados. Por tanto, una de las preocupaciones de las sociedades contemporáneas es encontrar el modo de llevar adelante nuestras responsabilidades sin perder la salud en el intento. Un verdadero desafío, ¿cierto?

meditacion1Es por esta razón, entonces, que nos encontramos con las terapias alternativas, sea para dominar o sea para contrarrestar las dificultades de nuestra época. Tradicionalmente, en occidente, hemos tenido el psicoanálisis o la psicología como formas de tratar la psique. Sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos, pareciera que la ciencia no terminará de dar una respuesta del todo eficaz a la hora de mejorar la vida de las personas actualmente. Consecuentemente, con el arribo de las mencionadas terapias alternativas, hemos incorporado a nuestra cotidianeidad ciertas prácticas que, de modo general, pueden resumirse en una palabra: meditación.

Si bien ésa es una palabra que todos conocemos y que de seguro hemos utilizado, la meditación en tanto práctica posee un significado distinto al que pudiera tener cuando nos referimos a ella con el sentido de meditar (o pensar) sobre algo. Las prácticas meditativas a las que nos referimos -provenientes de tradiciones orientales y que aquí en occidente adoptamos como terapias alternativas-  no “meditan” (no piensan) sobre algún pensamiento en particular o sobre alguna situación en concreto. Justamente, el sentido de estas prácticas meditativas es el de poder dejar de lado nuestros pensamientos y nuestras emociones, entendiendo estas dos últimas cosas como las verdaderas responsables de nuestros sufrimientos.

Te puede interesar:  Siete trucos para vivir mejor

De esta manera, la propuesta de esta práctica es la de sentarse y, simplemente, ver pasar nuestros pensamientos. Pues, evidentemente, no nos resulta posible dejar de pensar, es como si quisiéramos dejar de respirar. Por tanto, inherentemente, pensamos. Y como no podemos dejar de pensar, lo que deberíamos hacer -proponen estas prácticas- es no seguir nuestros pensamientos. En otras palabras, dejarlos pasar. Observarlos, como quien observa pasar las nubes en el cielo.

meditacion2No obstante, tenemos aquí una inquietud legítima para hacer observar: ¿cómo hacemos para dejar pasar nuestros pensamientos?; ¿de qué manera uno puede observarlos y simplemente no seguirlos? Pues bien, lo primero que se aconseja a la hora de meditar es dirigir la atención a otra cosa que no sean los pensamientos, por ejemplo, la respiración y la postura. Así, la atención que solemos poner en los pensamientos que constantemente nos atraviesan, estará depositada en nuestra postura y nuestra respiración. De esta forma, se espera que quien lleve adelante una práctica meditativa de este tipo, al cabo de un tiempo, logre encontrar un estado que está más allá de sus pensamientos. Es decir, el hallazgo de una porción de su ser que no son sus pensamientos y que no tiene nada que ver con lo que la persona cree que es. En ese estado, la persona, el practicante, simplemente es.

Afianzar esta práctica, y en consecuencia afianzar esa parte de uno que no se identifica con los pensamientos, es afianzar una entidad en donde no hay ni estrés ni no-estrés, ni angustia ni no-angustia, ni pánico ni no-pánico puesto que, ir más allá del pensamiento es ir más allá de las dualidades en las que se basa el pensamiento (bueno/malo, verdadero/falso, positivo/negativo, éxito/fracaso, etc.). Es, en palabras de un maestro Zen, abrazar las contradicciones. Observar los pensamientos y no juzgarlos, dejarlos pasar cual nubes que atraviesan la cima de una montaña.

Te puede interesar:  El deporte, un método anti-bullying

Entonces, repasando esta breve reseña sobre la meditación, hemos visto que según las terapias alternativas que van llegando desde oriente, la base de muchos de los sufrimientos que acarrean al hombre actual están directamente relacionados con un excesivo apego a los pensamientos, las ilusiones, las expectativas. Por tanto, desapegarnos de ellos es la propuesta que ofrece la meditación. Para ello, será necesario que llevemos adelante una práctica regular en donde, por un momento, estemos quietos, en determinada posición, atentos a nuestro y cuerpo y a nuestra respiración. Sólo así lograremos disminuir el desgaste emocional y mental que tengamos; es decir, en la medida en que nuestra concentración en la respiración y la postura sea cada vez más profunda. Por eso, recordar: nubes en el cielo que pasan y pasan por la inmóvil montaña. Así son los pensamientos, como las nubes. Así somos nosotros, como las montañas.

Autor entrada: Pamela Saucedo

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *