logo

Semillas de girasol: Pequeños superalimentos

No son sólo un gran snack. A pesar de su pequeño tamaño, las semillas de girasol son una enorme fuente de minerales, vitaminas y aceites que el cuerpo necesita para funcionar bien día con día. Su consumo está ligado a muchísimos beneficios en el organismo; pero, como todo en exceso, pueden generar complicaciones para la salud. Entérate con este artículo de por qué tienes que incluirlas en tu dieta, y de cómo saber si debes dejar de comerlas.

 

La maravilla de las semillas

Las semillas en general son una bomba de nutrientes y energía: un pequeño puño de ellas contiene vitaminas y minerales esenciales para el cuerpo. Y lo mejor de ellas es que introducirlas en cualquier tipo de dieta es sencillo: no es necesario hacer cambios drásticos en la alimentación, basta con integrar pequeñas porciones (según las necesidades energéticas de cada persona).

Hacerlo es fácil: van bien con pan, ensaladas, licuados, smoothies, postres, entradas… la realidad es que quedan bien con todo. Por eso resulta complicado entender por qué hoy en día aún existen personas que no las consideren como parte de sus básicos de alimentación.

Está comprobado: incluir semillas en tu alimentación semanal hará que las cantidades de fibra natural, vitaminas y minerales crezcan y, como consecuencia, que te sientas y te veas mejor: con más energía, con piel y pelo sanos, huesos fuertes, y con todos tus órganos, músculos y huesos funcionando al 100%.

Por eso, no es casualidad que las semillas sean la base de personas vegetarianas o veganas: tal vez no lo sabías, pero son un perfecto sustituto para obtener las grasas y proteínas que otros obtenemos de fuentes animales.

 

Semillas de girasol: pequeños superalimentos

El girasol no sólo es popular por su rarísimo comportamiento vinculado al movimiento del astro solar ni por sus colores intensos, ni por su estética perfecta. Desde hace siglos, sus semillas han sido consideradas por muchas culturas americanas como una fuente de energía básica en la alimentación de las personas.

Ya sea como un snack o como complemento en cereales y postres, integrarlas a tu dieta podría significar un cambio positivo en la forma en que te ves y te sientes: un cuarto de taza de semillas de girasol contiene:

 

-170 calorías

-La dosis completa básica de vitamina E y fósforo que necesita el cuerpo diariamente

-25% de la dosis básica de magnesio que necesita el cuerpo diariamente

-Proteína y fibra

-Vitamina B6

 

Por qué deberías empezar a comerlas

Las semillas de girasol están estrechamente vinculadas con la reducción del riesgo de padecer cáncer de mama o Alzheimer. Además, su consumo tiene beneficios que pueden percibirse de inmediato:

 

#1 Corazón

Las semillas de girasol contienen tres nutrientes que ayudan a la salud cardiovascular:  folato y vitamina E. El consumo cotidiano de ésta última reduce considerablemente el riesgo de tener una EVC (enfermedad cardiovascular).

Además, estas semillas contienen fitosteroles: se trata del equivalente al colesterol animal. Lo maravilloso de consumirlos es que, al ser ingeridos, el cuerpo los absorbe antes que al colesterol normal, de modo que los niveles de este último en la sangre disminuyen y, con ello, también el riesgo de dañar al corazón con grasas saturadas.

 

#2 Piel y pelo

Por contener altos niveles de antioxidantes (selenio), las semillas de girasol son perfectas como alimentos antienvejecimiento. Son un perfecto elemento para prevenir el daño causado por el envejecimiento natural y reparar células dañadas.

 

#3 Sistema inmune, músculos, huesos y salud mental

Las semillas de girasol son ricas en magnesio, un elemento básico para desintoxicar el organismo y fortalecer el funcionamiento de todo el cuerpo en general. Además, esta sustancia protege al cerebro de daño celular, lo cual la convierte en un buen elemento preventivo del desarrollo de depresión y otros padecimientos mentales.

 

Cuidado: podrías estarte pasando

A pesar de que las semillas de girasol son recomendadas dentro de cualquier dieta saludable, la realidad es que el abuso en su consumo puede causar daños a la salud de los que debes ser consciente:

 

#1 Subir de peso

Como dijimos antes, las semillas de girasol son ricas en grasas no saturadas que ayudan al buen funcionamiento del corazón; sin embargo, grasa es grasa, por lo que el consumo excesivo de éstas podría significar ganar algunos gramos (o kilos) de más.

Entenderlo es fácil: tu cuerpo almacenará la grasa que no queme. Por eso es recomendable que, si incluyes semillas de girasol en tu dieta, reduzcas la ingesta de grasas proveniente de otros alimentos, o que aumentes la actividad física que haces todos los días.

Si consumes ¼ de calorías de semillas de girasol, estarás ingiriendo casi 10% del total de calorías recomendadas en una dieta promedio (2000 calorías). Entonces, comerte un plato lleno de semillas de girasol significaría meterte hasta 800 calorías…  O más claro: eso es más del promedio de calorías que tiene una hamburguesa de McDonald’s (Cuarto de Libra con queso= 536 kcal).

 

#2 Mucho sodio

A menos que obtengas las semillas directo de un productor de girasoles, las comprarás empaquetadas. En ese caso, es probable que hayan pasado por un proceso de salación. Según la National Nutriend Database, un puño de semillas empaquetadas puede tener casi 170 mg de sodio. Consumir más de 1500 mg de sodio al día aumenta el riesgo de padecer una EVC o hipertensión.

 

#3 Mucho fósforo

Consumir 150 g de semillas de girasol pueden tener hasta 1621 mg de fósforo, lo cual, pensando en un consumo prolongado de esta dosis, podría causar calcificación.

 

#4 Mucho selenio

Los mismos 150 g de semillas tienen hasta 111 mg de selenio, sustancia que puede causar intoxicación y debilitamiento de uñas y pelo, daño al hígado y hasta la muerte.

 

Para no pasarte: Se recomienda que la cantidad promedio de ingesta diaria de semillas de girasol sea de no más de 30 g.

Autor 

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

ComparteShare on Facebook1Tweet about this on TwitterShare on Google+1Share on Reddit0


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *