6 señales que indican que te hace falta agua, aunque no tengas sed

El agua forma parte fundamental de nuestro organismo, 60% del cuerpo de los hombres está formado por agua y 50% en el caso de las mujeres. El H2O interviene en una gran cantidad de reacciones bioquímicas como la termorregulación, la excreción renal o la absorción de nutrientes, y es necesaria para mantener el correcto funcionamiento de tejidos y órganos.

Por lo anterior es importante mantener nuestros niveles hídricos al cien para no sufrir una deshidratación que pueda alterar diferentes partes y funciones del cuerpo. Si el cuerpo pierde entre 1 y 2% del total de agua es probable que comiences a sentirte sediento.

Aunque, en ocasiones, este problema no sólo se manifiesta a través de la sed, así que es importante que puedas detectar las 6 formas que indican que te hace falta agua, aunque no tengas sed.

#1 Fatiga, confusión y calambres

Cuando el calor aumenta en el cuerpo y no logramos mantener nuestros niveles de hidratación en él, es común que pueda ocurrir desde un golpe de calor hasta una deshidratación severa. Esto es muy usual en épocas del año que suelen ser bastante calurosas o puede darse en personas que realizan ejercicio cotidianamente.

Sin embargo, en algunas ocasiones algunas personas pueden llegar a sentirse cansadas estando en reposo y los músculos tienden a tensarse ocasionando calambres, si este es tu caso lo más probable es que estés sufriendo por falta de agua.  

 

#2 Estreñimiento

Un adulto promedio que mantiene una dieta occidental equilibrada debe evacuar mínimo tres veces por semana. Una evacuación que se encuentre por debajo de este límite es un potente indicador de estreñimiento, generalmente relacionado con la falta de agua.

Si este es tu caso, es necesario que aumentes la cantidad de agua que ingieres y de ser posible consumas agua mineralizada magnésica, la cual tiene un ligero efecto laxante en el cuerpo.

 

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#3 Piel sin elasticidad

La resequedad en la piel o la falta de elasticidad es un gran indicador de que te hace falta agua, no importa la cantidad de crema hidratante que puedas usar en el cuerpo, el efecto reseco continuará a menos de que ingieras más líquido. El problema puede incrementarse con la sudoración excesiva, el vómito o la diarrea.

Si deseas comprobar la elasticidad de tu piel, bastará con que pellizques ligeramente la frente, el entrecejo o el dorso de tu mano entre el pulgar y el índice; si tu piel regresa rápidamente a su estado original no tendrás ningún problema, de lo contrario o si permanece el pellizco, es muy posible que estés sufriendo algún grado de deshidratación.

 

#4 Memoria que falla

Si te sientes desganado o sueles sufrir de pequeñas pérdidas de memoria es probable que estés bebiendo muy poca agua, lo cual influye directamente en las correctas funciones del cerebro. En caso de deshidratación severa, esto podría causar fallos cognitivos y afectar la memoria a corto plazo, el estado de ánimo y algunas habilidades visuales.

 

#5 Infecciones de orina

La orina sirve para que el cuerpo elimine todo tipo de toxinas que evitan que el cuerpo funcione correctamente, la frecuencia con que orinamos es un indicador de que nuestro “sistema limpiador” está en buen o mal estado. La micción promedio de un adulto se encuentra entre 8 y 9 veces al día, cada tres o cuatro horas.

Las infecciones de orina son muy comunes en aquellas personas cuya frecuencia de micción no se encuentra en ese rango, de no ser tratadas esto puede ocasionar problemas más severos como la formación de piedras en el riñón.

 

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#6 Enfermedades respiratorias

La deshidratación puede afectar los trastornos broncopulmonares como el asma o la bronquitis, ¿recuerdas esa recomendación clásica de beber más agua cuando tienes gripa? Se debe a eso. El sistema broncopulmonar facilita el trasporte del oxígeno y el intercambio entre los otros sistemas acuosos al interior del cuerpo.

La cantidad de agua que cada persona debe beber depende de diferentes factores como la estatura, el peso y la actividad física que cada quien realice, no obstante, existe una regla para determinar la suma específica. El consumo de agua de cada persona equivale a un mililitro por cada kilocaloría de energía consumida, alrededor de 35 mililitros por cada kilo de peso.

 

Si una persona pesa 60 kilos deberá ingerir alrededor de 2 litros de agua por día. Claro que también debemos tomar en cuenta que los alimentos que ingerimos a diario tienen alguna proporción de agua, la regla de oro es beber cuando se tenga sed, pero, si sufres por alguno de los casos anteriores, es importante que aumentes tu consumo de líquido. Si comienzas a presentar síntomas severos y recurrentes de deshidratación no olvides consultar a tu médico.

Autor entrada: Pamela Saucedo

Busco y comparto maneras de vivir una vida más sana. Creo en el poder de nuestra mente y nuestro cuerpo, pero también en su fragilidad; por eso soy fiel creyente en las capacidades de la medicina holística.

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